INICIO DE CLASES Y PREVENCIÓN DE RIESGOS
Nicaragua inicia el periodo escolar; institutos públicos y privados, escuelas urbanas y rurales y recintos universitarios de todo el país, vuelven a llenarse de estudiantes en sus distintas modalidades y horarios: matutino, vespertino, nocturno y sabatino. Mas de 1.7 millones en la educación primaria y secundaria y un poco menos de 200 mil en distintos niveles universitarios. El tráfico de vehículos aumenta durante las horas de la mañana, al medio día y en la tarde principalmente en algunas rutas; las paradas de buses en los horarios de entrada y salida de llenan de niños y jóvenes estudiantes, otros(as) caminan en aceras, al borde de la calle o de los caminos polvosos o lodosos hacia sus aulas. Esta entusiasta movilización, necesaria y estratégica para el desarrollo de país, conlleva riesgos a la seguridad de estudiantes, maestros y trabajadores de la educación, es indispensable prevenirlos desde el Estado, la Policía, el vecindario, la comunidad educativa y la responsabilidad individual, así como desde la comunicación e información social.
La Policía formula el “Plan Colegios” cuya cobertura es parcial y temporal, insuficiente para la demanda y difícil de sostener. Un refrán popular ilustra la realidad: “del mismo cuero salen las coyundas”, si se mandan policías o patrullas a un lugar se deja de cubrir otro. Sabemos, según cifras oficiales y percepciones sociales, que hay más hechos delictivos, menor eficacia y mayor percepción de inseguridad, problema común, en el contexto institucional y socioeconómico contemporáneo, en la mayoría de los países latinoamericanos.
Los riesgos principales y las posibles medidas preventivas pueden ser:
- Durante la entrada y salida de los estudiantes pueden provocarse accidentes de tránsito y atropellos al cruzar las calles e intercepciones aledañas a las entidades por el tráfico vehicular, la velocidad, la falta de precaución peatonal. Ello requiere medidas de prevención de accidentes, reguladores de tránsito (preferiblemente voluntarios escolares capacitados), educación a estudiantes, señalización, semáforos peatonales y/o cebras peatonales y reductoras de velocidad sobre el pavimento al menos cien metros antes, responsabilidad compartida entre las alcaldías, comunidad educativa, vecinos y policía.
- El robo de bolsos, mochilas, celulares y objetos personales en las paradas de buses y en el transporte colectivo. Estos hechos pueden ocurrir durante el día, pero frecuentemente al caer la tarde y la noche. Es necesaria la vigilancia policial, la iluminación de las bahías de parada y la vía pública que rodea el área inmediata de los centros escolares, responsabilidad de las alcaldías municipales y entes reguladores del transporte.
- Lesiones y alteraciones al orden público, principalmente de noche, provocadas por pleitos entre pandillas juveniles o borrachos, de donde pueden surgir pedradas, cuchillos y hasta armas de fuego. Violaciones, abusos deshonestos u ofensas a niñas y jóvenes estudiantes en las salidas de sus centros de estudio. Además de las medidas anteriores estos últimos dos riesgos demandan conocimiento del entorno, medidas preventivas y coercitivas sobre personas que pueden realizar acciones violentas por sus antecedentes y comportamiento consuetudinario.
- Robos en vehículos en parqueos interiores o exteriores a los centros universitarios y de secundaria es un problema frecuente. La recomendación básica es vigilancia pública o privada, no dejar nada visible ni atractivo en el vehículo, evitar el ingreso a las áreas de estacionamiento de personas desconocidas o que no se identifican.
Hay algunas condiciones de riesgo que ubicadas en los alrededores de los centros escolares pueden causar problemas de violencia:
- Expendios de licor (bares, cantinas, night club) ubicados en el perímetro de cuatrocientos metros del centro. A pesar que la normativa establece esa distancia, en la práctica muchos de estos negocios se ubican enfrente o contiguo a institutos y universidades. Hacerla cumplir puede contribuir a mejorar la seguridad.
- Expendios de droga en lugares aledaños que además introducen estas sustancias prohibidas y dañinas entre estudiantes, generando conflictos de conducta y deterioro social.
- Lugares para juegos de azar, tragamonedas, salas de billares y otros, que distraen la atención de los inquietos niños y jóvenes en camino a sus escuelas. En ellos suelen realizarse apuestas y consumo de licor y ante el entusiasmo por seguir jugando, amenazas y escándalos públicos.
- La existencia de predios baldíos, oscuros y no habitados, llenos de monte y basura, puede ser refugio de delincuentes o escenario propicio para provocar temor y delitos. La claridad, limpieza y orden disminuye la violencia, proporciona sensación de seguridad, es un problema urbanístico.
- Es necesario el control de estudiantes al entrar al centro para evitar introducción de droga, licor, armas blancas y de fuego.
Los colegios e institutos privados pueden contratar vigilancia privada y regulación del tránsito cuando la afluencia de vehículos y personas es mayor. En cambio, los institutos públicos ubicados en barrios populares, con muchas limitaciones y escaso presupuesto, carecen de esos servicios y es común que los alrededores sean oscuros, por lo que los muchachos y muchachas que asisten a ellos suelen tener mayor riesgo además de hacer mayor sacrificio. Es decir, los más pobres, esos que no pueden pagar colegios privados, enfrentan mayor riesgo a su seguridad. Muchos(as) tienen que caminar unas cuantas cuadras para tomar transporte o transitar el trecho hasta su casa. Los otros, los menos, tienen capacidad de tener vehículo propio o los pueden ir a traer con mejor seguridad.
Sobre estos lugares y circunstancias pueden incidir la comunidad educativa, las municipalidades y la policía. Hay una responsabilidad compartida social y estatal, privada y pública, institucional y no institucional. Después de dos años de educación pública gratuita, a pesar de las limitaciones de infraestructura, bibliográficas, tecnológicas y docentes, del gran esfuerzo por mantener la retención escolar (94% en 2008) ante las dificultades socioeconómicas de más estudiantes que pueden asistir a las escuelas y universidades (a pesar que 500 mil no podrán ingresar en 2009), ellos(as) por el bienestar de todos requieren ir más seguros(as) y con menor riesgo a su persona.

