NICARAGUA DOS SIGLOS: LUCHAS Y VICTORIAS POR LA PAZ Y LA SOBERANÌA
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SANDINO: héroe de Luz y Verdad. COMUNICADOR e INFLUENCER más allá de su tiempo. Julio Victorioso.

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July 8, 2025

El hombre es superior a la palabra.

Recojamos el polvo de sus pensamientos,

ya que no podemos recoger el de sus huesos…

José Martí.

Nadie enciende una lámpara para esconderla o taparla con un cajón,

sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la claridad.

Evangelio de Lucas: 11:33

El “General de Hombre y Mujeres Libres” y “de pueblos dignos”, Augusto C. Sandino, “Padre de la Revolución Popular Sandinista y Antiimperialista” y “Héroe Nacional de la República de Nicaragua”, respaldó la justeza de su lucha antiimperialista y por la dignidad patriótica con una hábil, disciplinada y oportuna comunicación nacional e internacional que le permitió posicionarse en la opinión pública al divulgar su reacción política frente a la intervención militar norteamericana y dar a conocer al mundo las acciones militares de resistencia. en contra del despiadado y arbitrario invasor extranjero.

Fue y seguirá siendo, desde los actos de entonces y en las consecuencias de la historia que tuvo capacidad de interpretar e incidir, en el lenguaje de hoy, un influencer que arrastró a millares de seguidores y organizaciones que se identificaron con la desigual campaña que encarnó la conciencia libertaria de los pueblos. Sin disponer de medios electrónicos actuales y permaneciendo la mayor parte del tiempo en la montaña, tuvo la entereza de asegurar de manera sistemática la divulgación y resonancia de su gesta heroica, por lo que ningún personaje influyente del planeta pudo obviar su existencia; Estaban obligados a expresar reconocimiento, solidaridad, apoyo o rechazo. Fue un tenaz corresponsal que legó un colosal trabajo de sistematización y recopilación para documentar la memorable hazaña que impactó la historia de Nicaragua, de América Latina y el mundo.

La voz de Sandino entre mayo de 1927 y febrero de 1934 fue escuchada, atrajo la atención de muchos que se identifican con sus actos, su mensaje despertó curiosidad y expectativa por la desproporcionada y firme acción de enfrentar al ejército más poderoso del mundo, estuvo en los más destacados medios escritos, llegó a los principales líderes del Continente, fue motivo de discusión en foros políticos de EE.UU., América Latina, Europa y otros, se constituyó en la preocupación más difícil del gobierno norteamericano quien se empantanó en una guerra que pensó sería corta y de la que salió derrotado sin vencer al Guerrillero Heroico ya su “Pequeño Ejército Loco” después de seis años de resistencia.

El líder carismático, que adquirió enorme estatura moral por la pertinencia de propósito y por sostener un discurso contundente, fue referente ineludible de las luchas populares, antiimperialistas y patrióticas, de las reivindicaciones sociales y políticas, por la soberanía, la independencia y la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos. Fue un incansable corresponsal de prensa que permitió que la situación de Nicaragua y el discurso antiimperialista por la defensa de la soberanía nacional y la solidaridad expresadas en artículos y comentarios dominaran los medios impresos de las organizaciones progresistas latinoamericanas y como noticia en la mayoría de los periódicos, con mayor intensidad entre 1927 y 1930. Se constituyó en un generador de opiniones antiimperialistas, políticas e ideológicas, nacionalistas y sociales, desde su fortaleza espiritual y sensibilidad. humana, copó los espacios posibles de información de su tiempo. “Sandino ha esparcido a su alrededor ese sentido fantástico y ha mantenido en su ejército una obediencia fiel y respetuosa”. “La impresión que da el general Sandino, lo mismo en su aspecto que en su conversación, es de una gran elevación espiritual”. (Belausteguigoitia). Había en él fortaleza moral, espiritual y humana que era capaz de irradiar con los que entraba en contacto ya quienes recibían los mensajes escritos y orales. Quienes lo conocieron confirmaron que era complejo y multifacético, de presencia imponente a pesar de su baja estatura, autodidacta disciplinado con gran capacidad para observar, escuchar y conversar, un lector informado y curioso, hombre con liderazgo que tiene habilidad para persuadir e infundir confianza, llevó sus convicciones y principios a la práctica con valentía y asumir las consecuencias.

Belausteguigotia señaló: “todos los dictados humillantes, todo el empeño de la prensa amarillista de Wall Street, no podrán manchar, ni quitar su aureola, a la grandiosa figura de Sandino. Y la América hispana, hoy medio insensibilizada, y el mundo entero, le contarán mañana entre sus grandes héroes, con la íntima pesadumbre, quizá, de no haberle apoyado ¡ay! debidamente”. Insiste que “la historia de la intervención de Nicaragua está llena de vejaciones y de horrores, y el marino o el militar yanqui han ocupado su territorio como un país conquistado” … La fuerte voz de palabra impecable, con tanta luz y verdad, no pudo ser apagada ni escondida a pesar de la represión somocista, la complicidad mediática y manipulación imperial. No guardó silencio ni fue indiferente frente a la agresión y traición, asumió consecuente el compromiso patriótico por la paz y la soberanía. “En este contexto los éxitos militares e ideológicos de Sandino contra el ejército yankee, expresados en su gesta y su obra, han tenido que enfrentar una pauta propagandística de frecuencia insospechada, estadounidense y de la derecha local, para descalificarla e invisibilizarla, para negar sus objetivos de liberación nacional y latinoamericana”. (Díaz Lacayo). Carlos Fonseca afirma: “la propaganda enemiga, calumniaba a los sandinistas, afirmando que lo que menos les interesaba era combatir la intervención armada yanqui, y que ésta era sólo un pretexto para dedicarse a cometer delitos. Este tipo de ataque no dejaba de tener algún resultado sobre una población que carecía de una correcta orientación política…”.

Comprendió que debía anticiparse al relato calumnioso y manipulado de los invasores y sus cómplices que pretendían descalificar, borrar el pasado de la conciencia popular, justificar sus actos e imponer su narrativa contaminante.  Díaz Lacayo en Sandino en la historia afirma: “Toda la colonización empieza por arrebatarle al pueblo su historia y su cultura”. Dice Sandino a Román: “Usted sabe muy bien que hasta entonces la palabra de los Estados Unidos era ley inapelable en Nicaragua. Se les obedecía como dioses y nos dominaban con solo el gesto”. Aunque no era político, ni militar, ni periodista, ni escritor, ni comunicador social, se hizo un hábil, oportuno e incansable comunicador que influenció a las generaciones de su tiempo y tuvo la intuición militar, el olfato político, la calidad humana y la fortaleza moral para lograr la victoria. Alfonso Alexander escribe: “¡Sandino! Resurgía clamorosa en el muchacho indohispano la fortalecedora y férrea sangre de toda aquella ascendencia suya que se acostumbró a partir el sol con su espada”. Es un valiente guerrero que sobrepasó su dimensión humana perecedera. José Román, uno de los pocos que lo entrevistó en el cuartel general, afirma: es “hombre de los más puros sentimientos y de los más altos principios morales”. Emigdio Maraboto señala: “Sandino, el hombre que ha vencido a los norteamericanos todas las veces que le han atacado, es un guerrero improvisado ciertamente, pero todo un guerrero… de una enorme inteligencia natural, astuto y con cierto no sé qué que le hace simpático y agradable… Es un ameno conversador.”. Para Belausteguigoitia: “no tenía el aire fiero del guerrero a quien la lucha endurece el semblante… Su rostro reflejaba la psicología del hombre hecho para el pensamiento y para la fantasía, de hombre espiritual convertido en cabecilla por obra de la fatalidad” … es “otro Quijote del ideal”.  Román dice: “Es muy romántico, sentimental y más quijote que don Quijote”. Salvador Calderón afirma que pretende “el supremo sueño de echar los cimientos de la verdadera conciencia social y política de Nicaragua”.

El Comercio (Managua, 25.05.1927) publicó en primera plana: “Jefes de la Revolución”, la foto de Sandino, debajo decía: “General Augusto C. Sandino, jefe de la columna revolucionaria de Jinotega con quien ha estado conferenciando el general Moncada para obtener el desarme de aquellas fuerzas. Sandino es el último jefe armado de la Revolución”. Después de la firma del Acuerdo impuesto por EE.UU. y conveniente para Moncada el 4 de mayo en Tipitapa, y más precisamente conocidos los resultados de la reunión de los generales del Ejército Constitucionalista con Moncada el 11 de mayo en Boaco, habiéndose expresado la disidencia del general Sandino, éste comenzó a ser referido en las noticias, entre funcionarios y políticos conservadores, entre oficiales americanos y liberales, como un rebelde que terminaría aceptando el Acuerdo porque era imposible que pudiera enfrentar solo el poderío militar norteamericano. Relata: “Moncada me invitó a llegar a unas conferencias que se verificarían el 8 del mismo mes de mayo en Boaco, y que allí se conocería la opinión de todos, porque él había pedido a Stimson ocho días de plazo para contestar”. El plazo se vencía el 13. El 14 The New York Times publicó el reporte del enviado del presidente Coolidge y que el Departamento de Estado compartió: “A las 4.30 de la tarde, recibí el siguiente telegrama de Boaco: Los jefes militares del Ejército Constitucionalista, reunidos en sesión de hoy, están de acuerdo en aceptar los términos de la declaración… y en consecuencia han resuelto declinar las armas” … “Fue firmado por Moncada y once generales, incluyendo a todos los prominentes jefes, excepto Sandino. Me informan que estos últimos salieron con un pequeño grupo de hombres”. La noticia adquirió connotación internacional; su nombre fue conocido más allá de las fronteras, era el único que no aceptó el acuerdo con los americanos. Encendió la luz de la dignidad, fue visible ante el mundo.

Unos días después, el 19 de mayo, lanzó desde Yalí la primera comunicación pública, una circular dirigida a los jefes políticos de los departamentos de Las Segovias. Señaló lo actuado por Moncada en Boaco: “… En vista de no haber hombres resueltos a dejar el “cuero” por un gesto de heroísmo, resolví deshacerme de las personas que comprendí eran dueños de intereses y que no les gustaría abandonar sus hogares. En Jinotega tengo alrededor de cien hombres y en Estelí otro tanto. Ya he dado órdenes a las fuerzas de Jinotega, como a las de otras partes, para no presentar acción a las fuerzas norteamericanas…, que se reconcentren en el lugar donde yo estoy, que es San Rafael, para que las autoridades civiles escuchen las pretensiones de los yankees, y mientras tanto yo saberlo todo por telégrafo e ir a esperarlos donde a mí me convenga, y cerrar así el movimiento constitucionalista con un broche de sangre yankee…. No me importa que se me venga el mundo encima, pero cumpliremos con un deber sagrado…”. El mexicano Emigdio Maraboto afirmó que “Prácticamente, desde el día siguiente al envió de esa comunicación, inició Sandino la actual lucha que constituye la epopeya más grandiosa de la América Latina, después de las guerras de Independencia”. Ramón Belausteguigoitia lo definió como “el caudillo de la independencia”.

La última entrevista a un periodista por gestión de Sofonías Salvatierra, cuando pasó un año del Acuerdo de Paz con Sacasa (02.02.1933), fue publicada en La Prensa el 18 de febrero de 1934: “No entregaré las armas a la Guardia Nacional porque no es autoridad constituida. Me han matado a diecisiete compañeros y las cárceles de las Segovias están llenas de sandinistas. No quiero la guerra, antes abandonaré el país, pero no influiré con los míos hasta que hagan lo mismo”. (Díaz Lacayo). Dice: “No somos un obstáculo para la paz, porque somos enemigos de la guerra”.

Desde el primer manifiesto lanzado en Yalí llamando a la rebelión en contra de la ocupación norteamericana el 19 de mayo de 1927, hasta la entrevista publicada en Managua tres días antes de ser asesinado, transcurrieron 80 meses, en los que de manera activa, informada, persistente e ininterrumpida sostuvo una comunicación interna y pública que mantuvo viva, además de la cohesión de la tropa y su base social, la atención nacional e internacional sobre la dinámica de la lucha y la justeza de sus planteamientos, se produjeron por escrito miles de comunicaciones, órdenes, contraordenes, mensajes, correspondencia, declaraciones, manifiestos y proclamas dirigidas a soldados y a sus generales, a oficiales americanos y autoridades de los invasores, a actores políticos nacionales e extranjeros, al pueblo de Nicaragua, a los pueblos y dirigentes latinoamericanos y del mundo. La correspondencia de Sandino, como él cuenta a José Román: “consta de tres a cuatrocientos kilogramos de documentos originales, … Entre estos documentos no figuran libros, ni revistas ni diarios publicados en varios idiomas, pues todo eso suma varias toneladas. Todo está catalogado por fechas y el trabajo de recopilación se efectuó entre emboscadas y cambios de campamentos.”

El 13 de julio es conocido el telegrama con el que respondió al Cptan. Hatfield, comandante de Nueva Segovia, en el que, ante la amenaza para que en dos días entregue las armas, escribe desde San Fernando: “Recibí su comunicación ayer, y estoy entendido de ella. No me rendiré y aquí lo espero. Yo quiero patria libre o morir, no les tengo miedo; cuento con el ardor del patriotismo de los que me acompañan”. Unos días después se rompieron los fuegos, los rebeldes atacaron Ocotal el 16 de julio, y aunque no obtuvo un triunfo militar, aprendió que debía rediseñar su estrategia para enfrentar al invasor; logró una victoria política al poner en evidencia internacional la despiadada agresión norteamericana quien por primera vez usó al escuadrón aéreo para bombardear la ciudad.

El 18 de julio, en la sesión inaugural del Quinto Congreso de la Federación Panamericana del Trabajo que se celebraba en Washington, William Green, presidente de la Federación Americana del Trabajo, “denunció el uso de las armas por parte de Estados Unidos en países latinoamericanos” y el nicaragüense Salomón de la Selva, delegado en dicho foro denunció, a raíz del brutal bombardeo a Ocotal por la aviación norteamericana, las operaciones de los marinos en Nicaragua y que “300 de sus conciudadanos han sido asesinados por disparos americanos”: “He estado en contacto con el sentimiento íntimo y al mente sagrada del pueblo de Nicaragua durante muchos años y quiero decir que si los marinos no salen de Nicaragua tendrán que destruir la población de todo el país. Ésta es la convicción de la población obrera de Nicaragua…” (TNYT). El secretario de Estado de los EE.UU., Frank Kellogg, envió respuesta el 19 de julio al Sr. Green, acusó recibo del telegrama de la delegación nicaragüense al Congreso en el que “se dice que la Infantería de Marina Norteamericana, que está en Nicaragua, amenaza con atacar a las fuerzas nicaragüenses”. El norteamericano escribe: “Las fuerzas nicaragüenses a que alude el telegrama, son sin duda las que encabeza un cierto Gral. Sandino, que perteneció anteriormente al ejército revolucionario del General Moncada. Al tiempo del convenio arreglado, mediante los buenos oficios del Cnel. Stimson, en que se proveyó, que tanto las fuerzas del Gobno. como las revolucionarias depusiesen las armas, solo Sandino, entre todos los jefes revolucionarios de Moncada, negóse a aceptar el pacto, y con un pequeño contingente de secuaces, que se dijo ascendían a 200, retiróse al interior, donde se dedicó al vandalaje, haciendo presa de la región y aterrorizando a los habitantes de ella.  No se considera que los actos de Sandino tengan significación política de ninguna especie” … “Con excepción de la pequeña partida a la orden de Sandino, la paz se ha restablecido, de manera efectiva en Nicaragua, …”.

“El ataque aéreo duró cuarenta y cinco minutos… Habían realizado el primer ataque en escuadrilla organizada de bombardeo en picada que registra la historia de la guerra, mucho antes que el vulgo atribuyera a la Luftwaffe nazi esa novedad”.  Ello “… hizo de Sandino una figura continental. Según el Secretario de Estado de los EE.UU., Frank Kellogg, a las actividades de Sandino `no puede dárseles ninguna importancia política` y sus fuerzas no son `más que forajidos comunes`. En la terminología oficial de Washington era un bandido, pero para innumerables latinoamericanos el general nicaragüense era su David que peleaba contra el Goliat del `imperialismo` yanqui. Algunos de los más destacados artistas e intelectuales del hemisferio, manifestaron su apoyo a Sandino” (Macaulay).

La denuncia pública y la respuesta de que Kellogg se vio obligado a realizar visibilizaron a Sandino; la apreciación errónea que minimizó al general rebelde y pensó que iba a ser neutralizado pronto, al no ocurrir así, incrementó la atención mundial. Los cálculos estadounidenses fueron equivocados, la resistencia sandinista se prolongó, el ejército invasor sufrió la primera derrota político militar de su historia ante el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que fue respaldada por una efectiva comunicación nacional e internacional.

Sandino había iniciado la Guerra de Liberación Nacional por la defensa de la soberanía, la continuidad de la lucha antiimperialista de Cleto y Zeledón, germen fundamental de la Revolución Sandinista por la independencia y la autodeterminación. La posición de Sandino ante los traidores y la agresión de los invasores que repudió con inmediatez, valentía y contundencia fue conocida en el mundo levantando una creciente ola solidaria y en rechazo a los imperialistas que finalmente fueron expulsados ​​y, a pesar del magnicidio contra Sandino, de la Guardia, la Dictadura, los políticos libero-conservadores y la oligarquía, sembró la fértil semilla de la revolución popular “hecha de vigor y de gloria”. que germinó con el triunfo irreversible del 19 de julio de 1979. Es imposible comprender ese impacto revolucionario y las características sociales, culturales y políticas de la Nicaragua de hoy sin tener en cuenta la monumental hazaña que sigue martillando los oídos y perturbando a los traidores y agresores de ayer y de ahora, y que es indisoluble en la memoria histórica y en la dignidad de la conciencia colectiva nacional y latinoamericana. ¡Viva la Revolución Popular Sandinista!

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2 Comments
  1. Saul Arana

    July 8, 2025

    Excelente escrito Javier de tu autoría sobre la estatura y figura Histórica nacional e internacional del General ACS, ya que provocas a profundizar tus genuinas reflexiones para llegar hasta la raíz de ese legado inmortal impreganado de patriotismo y convicción revolucionaria de este hombre que no conoció el miedo, aunque no fue jamás inocente en conocer los riesgos que corría al iniciar esta jornada anti imperialista y sobre todo su gran responsabilidad con la comunidad campesina al interior de las agrestes montañas, escenario donde libro la resistencia monumental en contra de la marinería yanke, con un ejército que como bien lo definió la poetiza chilena, Gabriela Mistral, “ Sandino y el pequeño ejército loco” la secuencia de tu escrito es además de coherente, dimensiona correctamente verdades que hoy conocemos como los hechos científicos de una jornada que quedó grabada en la historia como algo que vive permanentemente, manteniendo su vigencia en todos los tiempos. La guerra no se mide por su volumen de fuego, sino que se define por la razón y las circunstancias en que ella se da y por quien la provoca. Sandino enarboló la bandera rojinegra no por saciar un deseo individual de combatir al enemigo interventor, sino por la conciencia que genero en el la acción humillante y avasalladora de un imperio que se decía estar llamado por la divina Providencia ha convertirse en el salvador y defensor de los pueblos de América. Esta vulgar y manipuladors premonición solo era la expresión de una potencia que veía a este continente con una codicia insaciable. Por su riqueza material y humana y su ubicación estratégica. Mientras Sandino era llamado bandido y aventurero por Washington y el New York Times, Gabriela Mistral repostaba diciendo “ sepan los gobiernos de América Latina y el Caribe que en las montañas de Nicaragua existe un hombre que con su pequeño ejército loco , defiende con honor y dignidad, la soberanía, y la libertad de América” nuestro Sandino como Darío trascendió fronteras y su lucha representó en todo momento la voluntad de conquistar la paz, pero una paz con dignidad y no como la paz de los sepulcros. Felicidades por tu oportuno artículo, por su riqueza y aporte a la didcudion e intercambio de esta gesta que conmovió al mundo y que hoy con el triunfo de la RPS, tanto el como Darío son referencias universales por su inmortalidad obra.

    • Francisco Javier Bautista Lara

      July 8, 2025

      Saul te agradezco el tiempo por leer y compartirme este generoso comentario. Un abrazo.

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FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

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