PRIMERA Y ÚLTIMA. Urgencia de paz, convivencia y respeto al derecho internacional.
“Por el lado del Norte está el peligro. Por el lado del Norte es por donde anida el águila hostil. Desconfiemos, hermanos de América, desconfiemos de esos hombres de ojos azules que no nos hablan sino cuando tienen la trampa puesta”. Rubén Darío ( Por el lado del Norte , 1892).
Primer bombardeo
“Dijo el cuervo: Nunca más ” – Nevermore -. Édgar Allan Poe (1845).
El 13 de julio de 1854 los Estados Unidos de América iniciaron la “Diplomacia de las cañoneras” con el primer bombardeo naval en contra del puerto nicaragüense de San Juan del Norte en el Caribe, en la desembocadura del río San Juan, donde comienza la ruta fluvial natural más identificada para el posible canal que uno de los océanos.
En mayo de 1854 ante el incidente provocado por el vapor HL Routh de la Compañía Accesoria del Tránsito en la que, siendo azuzado por el ministro americano Solon Borland, fue asesinado por un disparo de Smith, el capitán del barco, el granadino Antonio Paladino que navegaba en su pequeño bongo por el río San Juan. El asunto indignó en la población de San Juan del Norte, cuyas autoridades intentaron hacer justicia, los provocadores huyeron al amparo del representante norteamericano. Coincidentemente la Compañía del Tránsito, además de incumplir obligaciones con el gobierno conservador de Fruto Chamorro según contrato de concesión, también tenía conflictos con las autoridades de San Juan del Norte al negarse a asumir los tributos correspondientes, entonces Joseph White, socio y representante de la empresa, aprovechó lo ocurrido y se alió con el diplomático para exigir en Washington acciones contra el puerto nicaragüense, por lo que, de manera arbitraria actor fue ejecutado el salvaje criminal por el capitán George Hollins al mando. de la corbeta Cyane de la Marina de Guerra, según órdenes del comodoro Matthew C. Perry, del Secretario de Estado William Marcy y del presidente demócrata Franklin Pierce. Al día siguiente del bombardeo, Hollins envió veinte marinos para quemar los escombros de las casas completando la destrucción. La villa tenía unas 160 viviendas, la mayoría de misquitos, mulatos y mestizos nicaragüenses, el resto comerciantes ingleses, norteamericanos, franceses, españoles, alemanes y de las islas del Caribe.
La opinión pública y las críticas internacionales por la nefasta acción, llevaron a Pierce a explicar el injustificable crimen en el informe anual al Senado y al Congreso el 4 de diciembre: “No podía dudar de que el caso exigía la intervención de este Gobierno. La justicia exigía que se hicieran reparaciones por tantos y tan graves agravios, y que se detuviera perentoriamente una conducta de insolencia y saqueo, que tendía directamente a la inseguridad de las vidas de numerosos viajeros y del rico”. tesoro perteneciente a nuestros ciudadanos que pasaban por esta vía de tránsito…/… Se dio aviso oportuno a la gente de Greytown de que este Gobierno les exigía que repararan los daños que habían causado a nuestros ciudadanos y que presentaran disculpas adecuadas por su insulto a nuestro ministro, y que se enviaría un barco de guerra allí para hacer cumplir estas demandas. Pero el aviso pasó desapercibido. ciudad…/… Esta transacción ha sido objeto de quejas por parte de algunas potencias extranjeras y se la ha caracterizado con más dureza que justicia. Si se hicieran comparaciones, no sería difícil presentar repetidos ejemplos en la historia de estados que se encuentran en la vanguardia de la civilización moderna, donde comunidades mucho menos ofensivas y más indefensas que Greytown han sido castigadas con mucha mayor severidad, y donde no sólo se han dejado ciudades en ruinas, sino que se ha sacrificado vidas humanas imprudentemente y la sangre de los inocentes se ha mezclado profusamente con la de los culpables…”
La narrativa inventada para bombardear desde un barco militar norteamericano, pretendía escarmentar a las autoridades y pobladores para imponer los intereses de la compañía norteamericana en el auge de la ruta del Tránsito por la Fiebre del oro de California, ante el potencial canal interoceánico que para entonces Estados Unidos no tenía capacidad técnica ni económica para construirlo, por lo que acorde con la Gran Bretaña el Tratado Cleyton-Bowler (1850) para que ninguno lo haría por si sola ni instalará bases militares. El propósito pudo ser para trancar el acceso al río e impedir que otra nación lo construyera hasta que Estados Unidos estuviera listo para hacerlo. Piercen dijo: “En la actualidad, las rutas más practicables y las únicas y cómodas para la comunicación entre ellas son las del istmo de América Central. Es deber del Gobierno asegurar estas vías contra todo peligro de interrupción”. Este era el propósito real, los demás fueron excusas ficticias: Estados Unidos quería controlar la ruta del Tránsito, poseerse de la ruta potencial del canal interoceánico.
Último bombardeo
Vence quien resiste. Lucio Séneca
Los Estados Unidos, según orden del presidente republicano Donald Trump, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hegseth y al mando del general John Daniel Caine, una vez más invadieron, bombardearon, mataron y secuestraron fuera de toda norma de derecho internacional creando una narrativa ficticia que para los ciudadanos y pueblos dignos de los Estados Unidos y del mundo es repudiable e injustificable.
En la madrugada del 3 de enero de 2026 atacaron el territorio soberano de la República Bolivariana de Venezuela con más de 150 medios aéreos, bombardearon ciudades, destruyeron instalaciones estatales, sociales y viviendas, asesinaron a más de cien personas, entre ellos a heroicos combatientes venezolanos y cubanos –Cuba siempre heroica resistiendo; víctima del inhumano y criminal bloqueo- que defendieron la patria Bolivariana y secuestraron al presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Desde fines de agosto las fuerzas armadas norteamericanas despliegan en varios medios aéreos y navales para asediar las costas del Caribe del país suramericano, con el típico comportamiento vulgar de los piratas y corsarios de siglos pasados, asaltantes y asesinos en alto mar, repitieron sin evidencias, con descaro e irrespeto al criterio de la razón, desde la enorme plataforma mediática y manipulando instituciones estadounidenses: que luchaban en contra del narcotráfico internacional enfrentando el inexistente. “Cartel de los soles”, organización que calificaban de terrorista cuyo líder era Maduro. Sandino escribió hace cien años en el Manifiesto de San Albino una frase que algunos afirman dijo Abraham Lincoln: “…pues tened presente que a todos se puede engañar con el tiempo, pero con el tiempo no se puede engañar a todos”.
Al legítimo presidente de la República Bolivariana, quien goza de inmunidad conforme la Convención de Viena, que fue extraído de su residencia de manera ilegal y violenta, cuya nación soberana sufrió agresión militar, el gobierno norteamericano, menospreciando y manipulando el marco legislativo y jurídico le diseñó un falso caso penal en un tribunal de Nueva York que a todas luces, desde cualquier análisis jurídico sensato nacional e internacional, carece de sustento y es insostenible, lo único que demuestra es la fragilidad moral-institucional de la potencia militar y económica que cada vez más es incapaz de ganarse el respeto internacional y que recurre con desesperación a la amenaza, al uso de la fuerza, a la mentira, a caricaturascas maniobras del circo judicial ya la manipulación desacreditada. El gobierno norteamericano se irrespeta y denigra a sí mismo, arrastra en la indignidad a la nación que representa. ¿Cuánto pagaron los contribuyentes norteamericanos por la teatral y destructiva maniobra militar de agresión contra Venezuela? ¿Profundizará el grave déficit fiscal que quizás será disimulado con emisión monetaria inorgánica que debilitará el frágil dólar estadounidense? Algunas estimaciones dicen que costó no menos de 2 mil millones de dólares.
El mundo actual es testigo. Se derriban los argumentos de lo absurdo. Se esfuma la falsedad que justificó el crimen, la realidad era otra, todos lo saben por boca de quien lo decidió, ordenó y ejecutó. A las 11 am de Florida, ocho horas después del ataque, el presidente Trump confirmó en conferencia de prensa el propósito de la operación de agresión: apoderarse del petróleo, ocupar la infraestructura petrolera, recuperar lo que dijo le había sido robado a los Estados Unidos. La República Bolivariana es propietaria soberana y legítima de las reservas de petróleo de más grandes del mundo; es lo que el agresor quiere apropiarse cuando la nación ha decidido con autodeterminación asumir el control de sus riquezas, entonces vienen: amenazas, sanciones, bloqueos, desestabilizaciones, manipulaciones, agresiones… Inventa realidades que desafortunadamente otras naciones también asumen, porque las creen, bajo presión, miedo o conveniencia. Coolidge en 1927 llamó bandido a Sandino, y cuando Washington lo comenzó a llamar así, comenzó a ser reconocido como héroe, adquirió connotación de libertador que redimía mediante la honra continental la resistencia ejemplar a la expansión agresiva de los Estados Unidos, así lo dijeron las voces más representativas de América Latina y el mundo.
Entre aquel primer bombardeo contra Nicaragua en 1854 y este último contra Venezuela en 2026, transcurrieron 170 años durante los cuales, solo en América Latina y el Caribe sucedieron decenas de intervenciones militares, golpes de estados, campañas de desestabilización, variadas formas de agresión como bloqueos y sanciones unilaterales e ilegales fueron ejecutadas de manera directa o patrocinadas por Estados Unidos, financiadas con los tributos de los ciudadanos norteamericanos.
Basta de agresiones: respeto, derecho internacional y paz
El pueblo honrado de Estados Unidos y los pueblos soberanos no pueden menos que sentirse indignados por las peligrosas muestras de desequilibrio, brutalidad y desesperación que rompen el orden internacional y aceleran el paso al irreversible Nuevo Orden Mundial a 250 años de la Independencia de los Estados Unidos (1776 – 2026), que en vez de mostrar sensatez para la paz, la convivencia, la cooperación y el respeto entre las naciones, asume actos extremos patológicos que le llevan irremediablemente a la vergüenza y al colapso. Destino Manifiesto y Doctrina Monroe, con los corolarios activados en doscientos años, y el que Trump ha promovido desde la doctrina belicista de supremacía racista, basada en coerción política y económica, no pueden ser la base de las relaciones internacionales de Estados Unidos, son insostenibles, aunque algunos retrógrados se empeñen en mantener.
El apetito desmedido parece no tener frenos internos y externos, sin embargo, confiamos que el mundo y Norteamérica buscarán y encontrarán el equilibrio, serán capaces de frenar las impulsivas y riesgosas acciones verbales, sociales, comerciales y militares que proliferan desde Washington. Los inadecuados contra México en la frontera sur, la amenaza a Canadá, histórico aliado y vecino, la intención de apoderarse de Groenlandia, bajo soberanía danesa, que es tocar a la Unión Europea, el sumiso aliado, parte de la OTAN, que ha perdido autodeterminación. Gavin Newman, gobernador de California afirmó (Davos, 2026) que, a pesar del rechazo generado en Europa al presidente norteamericano, el anuncio de aranceles a las importaciones de los que se opongan al posible control de Groenlandia por Estados Unidos, “es vergonzoso y patética la forma en que se comportan los líderes europeos frente a Trump en vez de enfrentarse a él… Es hora de ponerse serios y dejar de ser cómplices…”. Estados Unidos confronta-agrede a los amigos –no tiene amigos, solo intereses-, ya no digamos a Rusia, China y otros, con quienes compiten y pierden influencia, que tienen relevante poder militar, tecnológico y comercial, y los BRICS, creciente alianza político-económica que desplaza la hegemonía del dólar y crea nuevos vínculos. Esta ha sido la constante del ciclo de decadencia de los imperios en la historia.
La realidad obliga a modificar relaciones y crear alianzas. Canadá se moverá al sur y Europa al Este, la hegemonía se rompe, la multipolaridad se impone; Norte América desesperada y decadente se aísla; deteriora la cohesión interna y agudiza la polarización, desgasta la economía y el dólar, hay incapacidad para que prevalezca la razón. Ray Dalio considera (2026): la intensificación de los conflictos geopolíticos que Trump exacerba podría desatar una “guerra de capitales global”, llevar a los inversores a evitar valores en dólares estadounidenses, reducir las compras de deuda estadounidense o venderla lo que debilita el dólar y lo sustituye por otros medios de intercambio y reserva. Diplomacia de las cañoneras, Gran garrote, Diplomacia del dólar, terrorismo de estado… son boomerangs que reventarán en el frente de quien los promueve para derribarlo, como la certera pedrada de David a Goliat.
Por el bienestar común de la civilización humana de la que somos parte en la Casa Común estamos obligados, por necesidad de sobrevivencia, a construir la convivencia con respeto y preservar la paz. Esa es la urgencia impostergable e irrenunciable.

