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Fortaleza espiritual fuente de heroísmo en Sandino

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February 20, 2026

La inesperada y considerada absurda por la imposibilidad de éxito de la resistencia de Sandino frente al poderoso invasor extranjero que, según la cúpula política, diplomática y militar norteamericana, sus aliados locales, la plataforma mediática y el sentido común mostraronn como insostenible y posible de vencer en pocas semanas, se convirtió en la prolongada gesta heroica más sobresaliente de América Latina por la defensa de la soberanía, la independencia y la autodeterminación de Nicaragua y de los pueblos latinoamericanos marcando la histórica conciencia continental a partir del siglo XX.

Aquella épica y victoriosa resistencia sostenida por la voluntad indoblegable de un hombre y su Pequeño Ejército Loco, que encarnó las aspiraciones libertarias de los pueblos indo hispanos, caribeños y del mundo, se explica, no solo por el compromiso patriótico, la sensibilidad social, la solidaridad y la convicción antiimperialista que trató de manera irrenunciable, sino por la enorme estatura moral y espiritual que el general Augusto C. Sandino cultivó desde temprano y que en su afán de búsqueda descubrió y fortaleció durante su estadía en México entre 1923 y 1926 para continuar desde esa visión sólida y trascendente “Siempre más allá”.

Hizo coincidir de manera congruente y consecuente en las circunstancias de su tiempo la acción con el mensaje, la energía mental y espiritual, personal y colectiva, nacional y universal, temporal y eterna. Su monumental acción se asemeja a la imagen agigantada frente a la que resulta imposible la indiferencia y fue inefectiva la muerte, la que, al contrario de silenciarlo y encerrarlo en el olvido como era la intención de los autores materiales e intelectuales del atroz asesinato, confirmó, como escribió el intelectual mexicano José de Vasconcelos, destacado defensor de Sandino, que, como suele ser, el martirio afirmó su doctrina y santificó al mártir. Tras el magnicidio del heroico general nicaragüense escribió: “Se suma, la figura de Sandino a lo más grande que existe en el Panteón de la estirpe. Tanto más grande su figura cuanto más incomprendido en estos tiempos viles”.

El periodista vasco Ramón de Belausteguigoitia, en el libro “Con Sandino en Nicaragua” (1933), dice: “La impresión que da el general Sandino, lo mismo en su aspecto que en su conversación, es de una gran elevación espiritual. Es, sin duda, un cultivador de la `yoga`, un discípulo de Oriente”. El escritor y periodista nicaragüense José Román en “Maldito país” según la entrevista realizada en 1933, cuenta: “Muy rara vez se enferma y no usa ninguna medicina porque dice que emplea para curarse la autosugestión y disciplinas yogas”. Cuentan que, por lo regular, el general Sandino, antes o después de tomar cualquier resolución importante, se entregaba a una larga oración o meditación, entraba a su champa en soledad y silencio, en actitud meditativa. Tenía, a pesar del asedio de los marines en las inhóspitas montañas de las Segovias, una gran capacidad para recogerse en la privada interioridad de su mente y de su alma, acomodar las ideas y emociones para asumir las decisiones y actos desde la más íntima certeza empujada por la energía que fluía de su espíritu inquieto, fuerte ya la vez sereno.

El escritor y jurista hondureño Ramón Romero relata cómo Sandino durante su estadía en Cerro Azul -Veracruz, México-, solía apartarse de los amigos para dedicarse a la meditación ya las lecturas masónicas y teosóficas, allá aprendió también la práctica del yoga. Su comportamiento salía del común de sus compañeros de trabajo, tenía el aura y templo de un hombre de particular sensibilidad y enorme estatura interior a pesar de la apariencia física, frágil y pequeña.

Gabriela Mistral, Alfonso Reyes, Teresa de la Parra, Víctor Raúl Haya de la Torre, Henry Barbusse y José Vasconcelos, entre muchos otros, convirtieron a Sandino en “el símbolo viviente contra el imperialismo norteamericano”, “el redentor esperado por la intelectualidad”, “el nuevo Bolívar”. El guatemalteco Máximo Soto Hall describió: “En la hora suprema, vencidos los unos por el engaño y seducidos los otros por halagadoras promesas, solo Augusto Sandino no quiso doblegarse y se dispuso a luchar por su patria hasta morir o verla libre…”.

Había en él una fortaleza evidente y contagiosa que era capaz de irradiar a las personas con las que entraba en contacto ya quienes recibían sus mensajes escritos y orales. De integridad y honestidad personal en sus actos y palabras, impecable, en una sola dirección, de una sola cara. Un ser de realidades y sueños convertido en mito, mitológico y carismático redentor…

Su inmortalidad, consecuencia de enfrentar y vencer a los agresores que invadieron Nicaragua entre 1912 y 1932, proviene de la inagotable fuente interior para permanecer firme, sustentado, no por la capacidad militar, logística y económica que siempre le fue escasa, llena de dificultades e incomprensiones, sino por la impecable calidad humana que alimentada por un espíritu de fe y compromiso, por la serenidad que lograba con la meditación y la práctica del yoga para el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu. lo que contribuía a identificar y apropiarse con profunda claridad la justeza de propósitos y la pertinencia de la lucha digna y popular que se consideró como supremo destino de su existencia.

La visión de Sandino no es solo política, es, como inseparablemente él lo consideraba, espiritual, humana y social. Ningún propósito grandioso sería logrado si no estuviera sustentado por la íntima y honda convicción capaz de contagiar a muchos, sobrepasar la razón y empujar con firmeza el espíritu hacia lo que parece imposible, ello le permitió persistir-resistir-vencer a pesar de las adversidades. Así lo hizo y logró Sandino, esa es parte de la inmensa herencia inmortal que trasciende al tiempo.

Hace 99 años (mayo 1927 – 2026) Sandino pasó de la oscuridad a la luz, y hace 92 años, de la muerte a la Pascua de Resurrección (febrero 1934 – 1926), a la vida eterna.

¡Sandino vive! ¡Vive Siempre Más Allá!

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FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

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