SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.
Cultura Historia NuestraAmerica Personajes Politica

SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.

on
February 20, 2024

A 90 años: 21 de febrero de 1934 – 2024.

 

“Cumpliremos con un deber sagrado”

A.C. Sandino

.

“La sanción y castigo de los culpables es un deber máximo que la

moral pública o, mejor dicho, la conciencia continental, reclama”

Salvador Calderón Ramírez (1934).

 

El asesinato del general Augusto C. Sandino, su hermano Sócrates Sandino y los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor aproximadamente a las 11 de la noche del miércoles del 21 de febrero de 1934, la instauración de la Guardia Nacional y de la Dictadura Somocista son consecuencia de la política exterior expansionista e injerencista de los Estados Unidos de América sustentada en la Doctrina Monroe de intervención militar y agresión imperialista.

Ese crimen perverso contra quien encarnaba la conciencia de dignidad patriótica continental provocó graves daños en contra de las esperanzas de paz, prosperidad y autodeterminación del pueblo nicaragüense durante casi medio siglo, frustró el rumbo posible del estado independiente y soberano, lesionó una vez más la dignidad de los pueblos latinoamericanos al considerarlos desde la falsa superioridad norteamericana como patio trasero.

Las responsabilidades del bochornoso acto y de las consecuencias proyectadas en el tiempo, fueron del presidente de los Estados Unidos de América Franklin Delano Roosevelt (1882 – 1945) y su secretario de Estado Cordell Hull (1871 – 1955), quienes habían asumido el gobierno un año antes, el 4 de marzo de 1933, dos meses después que el último contingente de 750 marines abandonara derrotado Nicaragua (2 de enero 1933) sin poder vencer a la heroica resistencia antiimperialista de Sandino que se prolongó durante 67 meses, -desde mayo de 1927, cuando Sandino se negó a entregar las armas al rechazar el acuerdo de rendición impuesto por Henry Stimson y asumido por José María Moncada (4 de mayo 1927)-, y un mes después que el patriota general comprometido con la paz firmara el Convenio de Paz con el presidente Juan B. Sacasa (2 de febrero 1933) quien asumió el gobierno el 1ro. de enero de 1933 al ser designado en las elecciones vigiladas y dirigidas por las fuerzas de ocupación americanas el 6 de noviembre de 1932.

Es evidente la ineludible responsabilidad histórica de los Estados Unidos de América y la enorme e impagable deuda moral, política, económica, social y humana que en consecuencia asumen. La clase política permitió esas indignas y vergonzosas circunstancias. En realidad, la complicidad por el asesinato de Sandino se suma a los graves delitos perpetrados antes y después en contra del derecho internacional que ha afectado a Nicaragua.

 

Ejecutores del crimen

Los ejecutores directos, quienes concibieron, planificaron y ordenaron la acción criminal fueron:

– el Gral. Anastasio Somoza García, jefe Director de la Guardia Nacional desde el 2 de enero de 1933, quien el 14 de noviembre de 1932 había sido ungido como sustituto por los jefes de las fuerzas de ocupación y sus títeres locales Moncada y Sacasa para asumir la jefatura del principal instrumento que prolongaría la ocupación militar extranjera y aseguraría los intereses imperiales y oligarcas.

– el ministro americano Artur Bliss Lane quien se reunió horas antes del acto criminal con Somoza, quien utilizando a los actores locales estuvo complacido con la eliminación de Sandino del escenario político. El diplomático americano tuvo que contar con la anuencia del Secretario de Estado quien informó al presidente Roosevelt. Los representantes y operadores de la política imperial al quitarse de encima al rebelde nicaragüense se vengaban del principal enemigo de la ocupación extranjera que se opuso de manera contundente a la presencia y dependencia político-militar americana mediante la resistencia activa desde julio de 1927 hasta enero de 1933.

Somoza, desde que comenzó a figurar en la vida política nacional, principalmente en mayo de 1927 cuando, por solicitud de su pariente Moncada, jefe del Ejército Constitucionalista, fue intérprete en las pláticas con Stimson a quien causó desde entonces buena impresión. Era un hombre hábil para las relaciones sociales, calculador y manipulador, con facilidad de palabra, grandes ambiciones y por su formación, ideológicamente afín a los intereses americanos. La fidelidad fundamental del futuro jefe Director de la Guardia Nacional fue siempre hacia él mismo desde la convicción de dependencia a los Estados Unidos como referente y de cuyos gestores políticos se ganó la confianza para guardarles lealtad lo que percibió como condición para alcanzar y preservar el poder que aspiraba a conquistar. Comprendió la conveniencia de mostrarse ante ellos como un instrumento necesario, fiel y útil, sus acciones estaban en función de ello: aprovechar el parentesco con Moncada y Sacasa, ganarse la confianza de la embajada y los jefes americanos, asumir la jefatura de la Guardia Nacional, copar los espacios políticos institucionales, eliminar a Sandino y superar cualquier otro obstáculo que impidiera su propósito, incluso el golpe de estado que perpetró después contra Juan B. Sacasa (6 de junio 1936). Sobre su tío político expresó: “A pesar de lo que pensaban y hacían Sandino y sus hombres, el presidente de la República, el Jefe de los PERROS, como llamaba Peralta a la Guardia Nacional, se desvivía pensando en la vida y salud de la gente acampamentada en las regiones de Wiwilí y lugares adyacentes. El mandatario olvidaba los insultos endilgados contra su Ejército y se hacía mieles con el hombre que, a pesar del abrazo de paz del 2 de febrero de 1933, buscaba cómo sustituirlo en el poder, para lo que iba adelantado día a día sus trabajos de zapa”. (p. 543).

Visto el fin de la Guerra Constitucionalista y el acuerdo con Stimson, prolongada la presencia militar americana, conocidos los resultados de las elecciones dirigidas por los invasores, observado el alzamiento de Sandino y la guerra de resistencia que más de cinco años, la presidencia de Sacasa, la salida de los marines y el acuerdo de paz entre el gobernante y el líder rebelde, para Somoza se fortalecía la convicción de que el vecino de Niquinohomo representaba un serio riesgo por sus posiciones políticas, por rechazar a la Guardia y a él como jefe director, lo que era un obstáculo real para sus ambiciones.

Una proclama de Sandino titulada “Nicaragua tímida” y que Somoza refiere como parte “de la conspiración que se tramaba” afirma que “la Guardia Nacional es inconstitucional” y que el señor presidente Sacasa “tiene la obligación de armar a la población civil de la República” (pp.550-51). Somoza en El Calvario de las Segovias (1936) escribió: “Sandino no apartaba el índice de la Guardia Nacional, y obstaculizaba su paso y pretendía eliminarla en cualquier modo para la feliz realización de sus sueños de mando. Su hostilidad hacia esta Institución se tocaba de bulto, y procuraba concentrar contra ella la animadversión de todo el país a fin de destruir el Ejército Nacional, que consideraba como el verdadero sostén del Gobierno”. (p. 495).

SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.Sandino era el único obstáculo para su propósito. Asumió como necesario eliminarlo. Con él presente de manera relevante en el escenario nacional no hubiera sido posible que se alzara con el control del poder, ni se consolidara la Guardia Nacional tal y como estaba concebida, ni que se engendrara la Dictadura Somocista que atormentó la historia nacional durante casi medio siglo.

En su libro Somoza dice: “El guerrillero de las Segovias que consideraba ya preparado el terreno para poder imponerse al presidente Sacasa, logrando de éste cuanto quisiera para restringir el poder de la Guardia, planeó un último viaje a la capital, en vísperas de cumplirse el año dado a las Fuerzas de Emergencia para poder accionar en la zona de Wiwilí”.

El contenido de la comunicación que llevó a Somoza a actuar con premura contra Sandino es la carta que el 19 de febrero Sandino dirige al presidente, dice: “… Comprendo pues, señor presidente, que el partido Liberal ha llegado al poder encontrando muy estrecha la independencia política y económica del país y que por esta misma razón de no independencia es que existe una institución militar apolítica en Nicaragua, con reglamentos extraños a nuestra Carta Fundamental. Comprendo sus fervientes deseos de encauzar al país dentro de nuestras leyes; pero que hay el inconveniente de la existencia de dos ejércitos o sea el de la Guardia Nacional, con formas y procedimientos inconstitucionales y el resguardo de Emergencia que usted tiene en Río Coco, al mando de los generales Francisco Estada y Juan Santos Morales; fuerza ésta que es constitucional desde el momento que es puesta por Ud. en su carácter de presidente de la República y Comandante General, y que está al arbitrio de usted para su continuación o no…/… hay obligación de su parte de dar garantías eficaces a la vida e intereses de todos los hombres que militaron a mis órdenes en la recién pasada campaña que sostuvimos contra las fuerzas interventoras de los Estados Unidos de Norte América en Nicaragua, y ya que esa indispensable garantía no podría realizarse sin corregir la forma y procedimientos ilegales de la Guardia Nacional, deseo reiterar a usted las pruebas de cooperación franca y leal, en los casos que en alguna forma pueda yo contribuir al mantenimiento de la paz”. Sandino insta al presidente a reglamentar a la Guardia conforme a la Constitución y se compromete a influir “en el ánimo de los hombres que integraron mi ejército, a fin de que unánimes, demos a usted un voto de confianza en el sentido de fortalecer su autoridad y pueda hacer más eficaces las garantías a que nos dan derecho los convenios del dos de febrero de 1933”. Somoza refiere de “suave” la carta con la que al día siguiente respondió Sacasa. El penúltimo párrafo dice: “Me doy el gusto de manifestarle que, mientras se llevan a la práctica estas necesarias reformas y para inspirar mayor confianza en el ánimo de Ud. mantendré en los departamentos de Norte un delegado del Ejecutivo y de la Comandancia General a cuya orden directa estará la fuerza pública de aquella región, y a quien daré el encargo especial de recoger todas las armas que se hallan fuerza del control del gobierno, así como el de atender con solicitud a la protección de los hombres que militaron bajo el mando de usted”. (pp. 557-61).

Esta decisión, para Somoza y la Guardia fue inaceptable: “Habiendo perdido toda esperanza el general Somoza de convencer al presidente Sacasa y de sacarlo del gravísimo error en que estaba incurriendo, y cuyas consecuencias pronto se tendrían que palpar, tomó su sombrero y le dijo al mandatario: He hecho todo lo que humanamente se puede hacer en cumplimiento de mi  deber a fin de evitar los trastornos que acarrearía al país semejante nombramiento, y solamente quiero decirle que como jefe del ejército mi obligación es velar por la disciplina de las fuerzas bajo mi mando, por el orden público y por la paz de Nicaragua, y al llevar a usted a efecto el nombramiento  del general Portocarrero como delegado del Ejecutivo en los cuatro departamentos de las Segovias, no me hago responsable de lo que pueda sobrevenir”. (p. 562-63). Concluye: “Sacasa había accedido prácticamente a la ambición del guerrillero de crear una pseudo-República bajo su control, dentro del territorio nicaragüense, cercenándole a este los ricos departamentos del Norte: Matagalpa, Jinotega, Estelí y Nueva Segovia”. Sacasa, en cumplimiento de lo acordado con Sandino, nombró como delegado del Ejecutivo, ajeno a la Guardia, con mando civil, político y militar en las Segovias al Gral. Horacio Portocarrero, a quien Somoza consideraba fiel aliado del guerrillero, “su lugarteniente”, de posiciones adversas a Somoza y al Ejército.

Estos fueron los argumentos finales para persuadir al ya convencido embajador americano y a la obediente cúpula de la Guardia para eliminar a Sandino aprovechando su llegada a Managua, oportunidad que no estaban dispuestos a dejar pasar.

 

Ejecución de la acción homicida

En la tarde del 21 de febrero Anastasio Somoza convocó de urgencia en su residencia al Consejo de Guerra. Estuvieron presentes quince oficiales de su confianza, según el acta redactada por el Captan. Mendieta estaban el Gral. Gustavo Abaunza, 2do jefe de la GN, el coronel Samuel Santos, los mayores Alfonso Gonzáles y Diego López Roig, los capitanes Lisandro Delgadillo, Policarpo Gutiérrez y Francisco Mendieta, los tenientes Federico Davidson Blanco, Antonio López Barrera, Ernesto Díaz y Abelardo Cuadra, los subtenientes César Sánchez y Eddy Monterrey Luna y un oficial de apellido Zelaya.  Según Abelardo Cuadra y otros, acordaron ejecutar esa noche al Gral. Sandino cuando saliera de casa presidencial. Somoza al iniciar dijo: “Vengo de la embajada americana donde acabo de sostener una conferencia con el embajador Arturo Bliss Lane, quien me ha asegurado que el gobierno de Washington respalda y recomienda la eliminación de Augusto César Sandino, por considerarlo un perturbador de la paz del país.” Preguntó: “¿Qué dicen ustedes?”, nadie fue capaz de oponerse a la voluntad expresada por Somoza, todos le expresaron su apoyo. El acta se limitó a decir: “CONSIDERANDO, que el país pasa por un momento de angustia proveniente del no desarme de las fuerzas del general, quien se había comprometido a efectuarlo el 17 de febrero pasado, valiéndose de subterfugios e imposiciones que en mengua del buen nombre del gobierno de la república y del ejército que es la salvaguardia de las instituciones patrias…/… ACORDAMOS, dar un voto de confianza al jefe director de la Guardia Nacional general Anastasio Somoza a fin de que sus gestiones se encaminen a sacar avante el buen nombre de la república, de nuestro eximio gobernante Dr. Juan B. Sacasa y de la Guardia Nacional, único cuerpo armado de la república, que es el sostén de las instituciones nacionales”, fue firmado por los presentes a las 7 de la noche del fatídico 21 de febrero. Más noche el Cptan. Delgadillo y Carlos Eddy Monterrey con diez alistados (otros dicen quince, y hasta treinta), se dirigieron a ejecutar la acción homicida contra Sandino y sus acompañantes.

 

Traición de Somoza a la nación

SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.Si entendemos por traición la “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener” (Diccionario RAE, 2014), Somoza no traicionó directamente a Sandino, sino que actuó con fidelidad a su propósito. Somoza buscaba desplazarlo, descreditarlo y desgastarlo, quitárselo de encima y eventualmente, si no encontraba otro medio, ejecutarlo. Después de un año del acuerdo de paz su presencia se consolidaba en el norte de Nicaragua, la simpatía hacia él continuaba fuerte, preservaba una amplia base social entre campesinos y sectores populares principalmente en el interior del país, todo indicaba que el presidente y el ex guerrillero estaban aproximándose y coincidían en varias cuestiones.  Acercarse a Sandino, traerlo a Managua fuera de su entorno, hacerle creer que eran “amigos” y que no corría peligro, mostrarle “cortesía y afecto” era con la intención de que bajara la guardia y confiara. Sandino y su círculo cercano sabían del riesgo, pero el general lo asumió con buena fe ante el nuevo escenario nacional e internacional, sin la presencia directa de los marines, con la incómoda fuerza militar en proceso de consolidación, pero con esperanza de aprovechar alguna oportunidad para influir en el nuevo marco político y social por la construcción de una nación soberana.

En realidad, Somoza fue desde la designación por los americanos traidor a la nación por cuanto traición es: acto “cometido contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado”. Es evidente que las consecuencias dramáticas del asesinato permitieron que Somoza asumiera el control absoluto del poder en Nicaragua, que la Guardia fuera un efectivo instrumento de dominación y represión, que la dictadura somocista-libero-conservadora se instaurara, que la dependencia de Estados Unidos quedara institucionalizada cediendo la soberanía y la independencia del Estado y convirtiéndose en un fiel aliado regional para los intereses norteamericanos.

 

Anuencia cómplice de Estados Unidos

Sandino, para el poderío político y militar norteamericano era una incómoda piedra en el zapato, fue quien propinó la vergonzosa derrota a los invasores y el artífice de una campaña de denuncia y solidaridad internacional en contra de la política interventora e injerencista de Estados Unidos. Era para ellos una cuenta pendiente de saldar.

Somoza, se perfilaba como el fiel actor local afín a sus intereses, les ofrecía, estando los marines fuera y sin ensuciarse directamente las manos, la solución definitiva a la incómoda presencia del líder rebelde que continuaba beligerante en la vida política de Nicaragua y por lo tanto podría representar un riesgo a los intereses norteamericanos en el país, en Centroamérica y en El Caribe, región próxima que necesitaban asegurar y mantener estable frente a las consecuencias socioeconómicas de la Gran Depresión que se prolongaba y el creciente peligro de guerra en Europa por la amenaza fascista. Hitler había sido nombrado canciller en enero de 1933 y dos meses después el partido nazi ganaba las elecciones iniciando una vertiginosa movilización germana; en octubre de 1933 Alemania abandonó la Sociedad de Naciones, a inicio de 1934 eran evidentes las acciones racistas y contra los judíos, crecía la preocupación en las fronteras europeas por la militarización alemana.

Los gestores de la política norteamericana aceptaron complacidos la propuesta que Somoza necesitaba ejecutar. Sin dar la cara ni aparecer involucrados en el acto criminal, los autores directos y en especial Somoza, contarían, como la historia demostró, no solo de la incondicional protección norteamericana, sino con el apoyo para consolidarse y prolongarse en el poder, convertirse en el mejor aliado de los Estados Unidos durante los años venideros y en particular durante la 2da. Guerra Mundial, la postguerra y la Guerra fría.

 

Noticia en Estados Unidos

Al ocurrir el asesinato y divulgarse la noticia a nivel internacional, los principales periódicos norteamericanos compartieron de manera relevante la información. En general las autoridades norteamericanas trataron de guardar distancia de los sucesos, insistieron en que estaban fuera de Nicaragua desde hacía más de un año, y que lo ocurrido había sido un acto cometido por oficiales de la Guardia inconformes por las duras críticas que el líder rebelde expresaba.

SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.The New York Times publicó el 23 de febrero en primera plana: “Sandino es asesinado por Guardia de Managua”: “Anoche, miembros de la Guardia Nacional detuvieron y ejecutaron repentinamente al general Augusto César Sandino, ex líder rebelde; su hermano Sócrates, que fue su ayudante financiero, y a los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, que también eran sus asistentes. El general Sandino había firmado la paz con el presidente Juan B. Sacasa solamente un año antes y estaba regresando en un automóvil con sus acompañantes, entre los que estaban su padre y el ministro de Agricultura, Sofonías Salvatierra, quienes venían de una cena con el presidente. Cuando el carro estaba pasando por el Campo de Marte, guardianes de la puerta principal del palacio con quienes la banda de Sandino había tenido hostiles relaciones, los detuvo y los obligó a acompañarlos. Los tres generales y Sócrates Sandino fueron subidos a un camión por un escuadrón de militares, los cuales se dirigieron a toda velocidad al Aeródromo de Managua. Allí fueron llevados y luego acribillados por ametralladoras, las balas perdidas hirieron gravemente a un joven llamado Murillo. El padre del general Sandino y el señor Salvatierra, después de ser detenidos por un tiempo, fueron liberados y huyeron a la casa de Arthur Bliss Lane, el ministro de Estados Unidos, y donde se refugiaron por un tiempo. El presidente Sacasa, quien declaró que no estaba implicado en los asesinatos, al recibir la noticia sobre ello, decretó el estado de sitio. Fue reportado que en la cena con el general Sandino había prevalecido la cordialidad. Horacio Portocarrero, un amigo del general Sandino, quien ha sido designado delegado gubernamental para el Departamento Norte, huyó de Managua en un aeroplano”.

SANDINO: de la muerte a la resurrección. NICARAGUA: de la lucha a la victoria popular.El gobierno deplora acto. EX REBELDES NICARAGÜENSES ASESINADOS. SANDINO ES ASESINADO POR GUARDIA DE MANAGUA “-Tras el asesinato del general Augusto Sandino y sus compañeros anoche se impuso una rígida censura y el gobierno emitió el siguiente comunicado: “El Gobierno declara oficialmente que la acción de la Guardia Nacional de asesinar a Sandino fue contraria a las instrucciones del Presidente Sacasa de garantizar la vida de Sandino y sus acompañantes cuando ellos estuvieran en Managua. El Presidente condena de manera severa estos actos individuales de los guardias nacionales, ha ordenado una investigación inmediata y solicita al Congreso que le dé las facilidades necesarias para mantener el orden público”.

El padre del general Sandino, senador Gregorio Sandino, entrevistado esta noche en el Palacio Presidencial, describió de la siguiente manera la forma en que el general Sandino fue asesinado: “Yo y mis dos hijos, Augusto César y Sócrates, subimos en el automóvil del ministro de Agricultura Sofonías Salvatierra. Estábamos acompañados por el ministro y los generales Umanzor y Estrada, y un chofer para enrumbarnos a la casa de Salvatierra”. “Íbamos para nuestro destino después de cenar con el Presidente. Al salir pasamos por la puerta principal del Campo de Marte y fuimos detenidos por los guardias. Salvatierra, yo y el chofer fuimos requeridos para salir del vehículo. El resto fueron conducidos hacia el este de la ciudad. Me cuentan que, al pasar por la casa de los Salvatierra, los guardias intentaron aprehender a otro de los ayudantes de mi hijo, el general Ferreti, que también estaba alojado allí. Durante la conmoción un yerno de Salvatierra, fue asesinado. No sé si Ferreti fue capturado o si escapó”.

“Sandino y sus compañeros fueron conducidos hacia el sur, a un pueblo llamado La Reynaga en las afueras de la ciudad. Poco después los disparos fueron escuchados y creímos que mis hijos y sus compañeros fueron fusilados y enterrados allí”. El Dr. Leonardo Argüello, ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, emitió un comunicado en el que dijo que el presidente Sacasa había recibido constantes manifestaciones de lealtad de todas partes del país “y confía en que podrá dominar rápidamente la situación anormal y restablecer el respeto a las autoridades”. Hasta el año pasado, durante más de cinco años Sandino había unido a su banda rebelde en contra “de la imperialista política exterior de los Estados Unidos” y contra los marinos de Estados Unidos y la Guardia nicaragüense. El general vino aquí la semana pasada para completar los arreglos para el desarme final de sus hombres. Él había dicho que le irritaban los miembros de la Guardia Nacional por considerar a esa organización inconstitucional”.

 

Conclusión

El asesinato de Sandino no fue un acto criminal aislado sino la expresión atroz de la política intervencionista e injerencista de los Estados Unidos. Los ejecutores directos e indirectos son responsables de las graves consecuencias que para Nicaragua trajo ese brutal acontecimiento que truncó de manera dramática la oportunidad histórica de soberanía y autodeterminación y, al eliminar al líder patriota y antiimperialista, abrió las puertas para consolidar a la Guardia Nacional como instrumento de dominación, instaurar a la Dictadura e instalar a Somoza García como aliado fiel e incondicional que representaría los intereses de los Estados Unidos en la región.

¿Qué hubiera pasado si Sandino no es asesinado y consolida el proyecto social y cooperativo en el Norte de Nicaragua, amplía su influencia y liderazgo político-moral nacional por la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Nicaragua?

El rumbo de la historia fue truncado. Hubo un traumático momento de inflexión histórica. Prevaleció la impunidad al amparo del poder imperial. Nicaragua padeció de una larga noche oscura, sufrió el terrible daño durante casi medio siglo. Sin embargo, el legado de Sandino es inmortal, fue rescatado su nombre y ejemplo, se posicionó heroico desde las catacumbas de los santos en todas las tribunas, plazas y consignas, se hizo conciencia nacional y latinoamericana, fue asumido como principio fundamental y paradigma de la nación desde el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979.

 

 

Principales fuentes bibliográficas

Atahualpa Amerise; BBC News Mundo, 18 feb. 2024. La traición que acabo con la vida de Sandino, el guerrillero nicaragüense que puso en jaque al ejército de Estados Unidos. https://www.cndh.org.mx/noticia/asesinato-de-augusto-cesar-sandino-revolucionario-nicaraguense-defensor-de-la-soberania

Bautista Lara, Francisco Javier. (2023). Somos lo que recordamos. Seamos dueños de nuestra historia. Primera edición junio 2023, Gutenberg impresiones, Managua, Nicaragua.

Calderón Ramírez, Salvador. (1933). Últimos días de Sandino. Fondo Editorial Augusto C. Sandino 2. 2013, Aldilà editor, Managua.

CNDH México. Asesinato de Augusto Cesar Sandino revolucionario nicaragüense, defensor de la soberanía, independencia y libertad de su país, contra el ejército de ocupación estadounidenses. https://www.cndh.org.mx/noticia/asesinato-de-augusto-cesar-sandino-revolucionario-nicaraguense-defensor-de-la-soberania

Cuadernos sandinistas. (2021) ¿Quiénes mataron a Sandino? 21 de febrero 2021, Managua, Nicaragua; https://cuadernosandinista.com/2021/02/21/quienes-mataron-a-sandino/

Ministerio de Educación MINED; Alcaldía de Managua; No. 13, Historia del asesinato del General Sandino. 1926 – 1934.  Colección Sandino vive: historia de la permanencia viva de Sandino. Febrero 2020. Managua, Nicaragua. https://www.mined.gob.ni/biblioteca/wp-content/uploads/2020/02/No-13-Historia-Del-Asesinato-Del-General-Augusto-C.-Sandino.pdf

Ministerio de Educación, El Rama; 4 de mayo de 2012. La muerte del general Sandino paso a paso (testimonio del fiscal GNE que investigó el asesinato), 1988. https://www.facebook.com/minedrama/posts/la-muerte-del-general-sandino-paso-a-paso-testimonio-del-fiscal-gn-que-investig%C3%B3/353603371370990/?locale=es_ES

Selser, Gregorio. (2004). Sandino. General de hombres libres. Aldilá Editor, primera reimpresión abril 2009, Managua, Nicaragua.

Somoza García, Anastasio. (1976). El verdadero Sandino o El Calvario de las Segovias. 2da. edición Edit. Y Lit. San José, S. A. Managua, Nic, abril 1976.

The New York Times, U.S.A, 1934. Viernes 23 de febrero de 1934, pp. 1 y 4, Vol. LXXXIII, edición No. 27,789.
TAGS
RELATED POSTS
FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

Buscar