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LIMITACIÓN DE LA PREVENCIÓN POLICIAL

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September 15, 2008

No todos los delitos son prevenibles en el corto plazo, ni en todos los delitos prevenibles surte efecto la actuación policial. Los hechos delictivos que pueden ser prevenibles policialmente, no lo son por los mismos métodos. La acción policial tiene incidencia limitada en la prevención de la violencia criminal. Normalmente actúa sobre las manifestaciones del fenómeno cuyas raíces están diseminadas en la sociedad y sus antecedentes, ocultas en la cultura, el comportamiento social, los desequilibrios socioeconómicos y sicosociales, los intereses y contradicciones, los defectos en abordar o administrar tardía y erróneamente los conflictos. Los órganos de policía solamente actúan sobre algunas de sus expresiones visibles, se reconoce que más de la mitad de los posibles delitos que ocurren son desconocidos por el sistema policial y penal, integran la “cifra oscura o desconocida”. El “total de delitos” en un país es un dato “ignorado”, especulativo desde la estimación de la “cifra conocida” (hechos denunciados o conocidos de oficio) y la cantidad de casos que nunca se informaron por diversas razones (temor, desconocimiento, falta de recursos, desconfianza, poca cuantía o daño, etc.), es identificada a través de encuestas de heterogénea metodología, validez y alcance.

 

La prevención es difícil de cuantificar, sólo se percibe su ausencia o limitada capacidad cuando los crímenes ocurren, su gravedad, cantidad y daño aumenta. Medir la eficacia de las acciones preventivas policiales es tarea compleja. ¿Qué faltó, falló, se omitió, que acciones no fueron previstas para que ocurrieran esa cantidad de escándalos, robos, violaciones u homicidios, comunes o de alto impacto en determinado lugar o durante el año transcurrido? ¿Qué factores sociales, estructurales, circunstanciales que sumados a la equivocada, tardía o improvisada acción policial facilitaron los hechos?

 

En dependencia de distintos criterios, la prevención puede ser clasificada como primaria (cuando incide sobre la población en general, a través de la educación, la salud pública, los medios de comunicación), secundaria (cuando se enfoca hacia grupos de personas en condiciones de riesgo o vulnerables como niños trabajadores de la calle) y terciaria (orientada hacia personas que han transgredido la ley y se encuentran bajo proceso judicial o condenados para “reeducarlos” y evitar cometan otros hechos similares, el efecto, al sancionarlos, genera prevención general, desestimula a otras personas a repetir conductas similares). También se puede ejercer prevención “a priori” o “a posteriori”. En el primer caso, antes que ocurra el hecho delictivo, en el segundo, cuando, habiendo ocurrido, se actúa sancionando a los responsables, resarciendo a los afectados y tratando de modificar las circunstancias que lo facilitan. La acción “a posteriori” reduce la impunidad, se constituye, como fin último en prevención. Es común que, en los órganos policiales, Nicaragua no es la excepción, los menos pagados y reconocidos son los funcionarios que trabajan en el ámbito de la prevención (o seguridad pública), y los más reconocidos y aplaudidos quienes se dedican a la investigación e inteligencia criminal, la captura de los grandes cargamentos de droga, armas o mercaderías ilícitas, los especialistas de criminalística, cuya prevención es principalmente “posterior” y de carácter “terciario”.

 

La prevención, para ser efectiva, requiere incidir sobre “los potenciales victimarios”, las “potenciales víctimas” y sobre el medio o circunstancias en donde se dan los hechos. Son tres lados del mismo problema sobre los que la prevención policial está obligada a actuar: desestimular al potencial autor, informar y hacer precavida a la víctima,  reducir las vulnerabilidades y facilidades del medio físico o entorno en donde ocurren.

 

Prevenir no es sumar una cantidad astronómica de horas de patrullaje, ni numerosos retenes o registros a personas y vehículos en la vía pública, esas pueden ser actuaciones de carácter preventivo, pero no precisamente SON PREVENCIÓN, su resultado cualitativo y cuantitativo, únicamente existe, cuando se reduce el riesgo a ser víctima de las personas de un delito cualquiera principalmente grave, cuando se incrementa la percepción de seguridad y confianza.

 

El despliegue policial sobre la vía pública, la “presencia policial” efectuada “no inteligentemente”, sin racionalidad operativa y organizativa, sin previsión informativa, no es eficaz en reducir la inseguridad ni las tasas delictivas, aunque aumenta el desgaste del personal policial. El servicio policial preventivo, requiere claras y sistemáticas instrucciones previas, supervisión constante durante el servicio y evaluación inmediata al concluir cada jornada, turno, día, periodo. El éxito no son las redadas ni los despliegues desmedidos los efectivos, sino el uso dirigido y motivado de los agentes policiales sobre el territorio sostenidamente, a partir del conocimiento de la “situación operativa”, sus antecedentes y tendencias, lo que logra resultados. No es suficiente saber que en un barrio o zona se ha incrementado el número de delitos, hay que precisar cual es el tipo de hechos, cuales sus características, porque, en dependencia de eso, podrán ser eficaces o no las acciones a emprender. Si se afirma que las denuncias en un lugar se incrementaron en un 10%, por ejemplo, y ese aumento fue fundamentalmente por lesiones, hurtos, violencia intrafamiliar y amenazas, es probable que sacar más patrullaje a la calle “no surta efecto”, esos problemas requieren ser abordados por métodos distintos, información y precaución de los potenciales perjudicados, educación, participación social, incidencia de otros actores.

 

Entre 2003 y 2007, las denuncias conocidas en la Policía pasaron de 97 a 140 mil, incremento del 43%, 40 mil denuncias más en cinco años. No hay referencias definitivas sobre la reducción de la “cifra oscura”, algunas encuestas permiten suponer que se redujo en 10 puntos porcentuales por varias razones, (28% más de policías, nuevos puestos policiales, simplificación de procedimientos de denuncias, confianza en el sistema policial y penal), el aumento neto fue casi del 40%, ¿Qué tan eficaces han sido o pueden ser las actuaciones preventivas policiales, sociales y estatales? ¿Cuáles hubieran sido los resultados si esos esfuerzos no se hubieran realizado? ¿Será necesario replantear o fortalecer las estrategias de prevención con una visión integral, multisectorial, de largo plazo, participativa desde el nivel local para frenar o revertir la tendencia, diferenciando el delito complejo y organizado y el delito común y cotidiano que es la inmensa mayoría?

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FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

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