on
julio 4, 2026

“La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva:

levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”.

Papa León XIV (mayo 2026).

 

El Papa Francisco firmó el 3 de octubre de 2020 en Asís, frente a la cripta de San Francisco en la Basílica que lleva su nombre –contexto de pandemia-, la encíclica (del latín encyclia = circular, de amplia difusión): Fratelli tutti (Todos hermanos). Nueve días después tuve la dicha de recibir del afectuoso pontífice un ejemplar de ésta y la anterior carta apostólica dirigidas a los católicos y a las personas de buena voluntad. Es un mensaje de fraternidad y amistad social, sobre el amor fraterno, la sencillez y alegría del santo de Asís, para no ignorar al otro, abierto al diálogo, la caridad, la solidaridad y al compromiso indispensables en la convivencia humana.

Cinco años antes, el 18 de junio de 2015, el Papa Bergoglio (Buenos Aires, 1936 – Ciudad del Vaticano, 2025), había publicado, en la misma visión franciscana, por cuyo fundador escogió su nombre en marzo 2013: Laudato Si (Alabado seas), “sobre el cuidado de nuestra casa común”, es una profunda reflexión dedicada a la ecología y el medio ambiente, el llamado para proteger el planeta y asumir la misión impostergable de “administradores responsables” y no explotadores irresponsables de la creación que somos parte.

El sucesor de Francisco, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost (Chicago, 1955), asumió el nombre de León XIV –antecedido por León XIII (1878/1903): precursor de la Doctrina Social de la Iglesia frente a los estragos humanos, morales y éticos de la revolución industrial del siglo XIX-, electo en mayo 2025, publicó Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (15.05.2026), con el oportuno llamado ante los acelerados cambios y dependencia de la revolución electrónica que engendra la inteligencia artificial y que en vez de ser una grandiosa oportunidad, si el egoísmo se deja arrastrar a ciegas por conveniencias e intereses de élites de poder tecnológicas y de redes virtuales, que “no son neutrales” porque “toman el rostro de quien la concibe, financia, regula y utiliza”, podría convertirse en una amenaza que deshumaniza, aumenta desigualdades y exclusiones. Dice: “En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna maquina podrá jamás sustituir en su esplendor” (No. 15).

Estas tres cartas sobre las que debemos reflexionar cristianos católicos y no católicos, creyentes y no creyentes que compartimos un mismo origen y destino, se sustentan en lo indispensable, en la causa, principio y fin de todo: el Amor de Dios, el Dios del Amor que da vida, que todo lo cura, puede y supera, que trasciende al tiempo y al espacio, para “edificar el bien” en la verdad del Amor. Presentan tres asuntos que podrían resumirse:

I.- Desintegración social y globalización individualista: todos somos hermanos, hijos de un mismo Padre, lo que le sucede al otro, a cada uno sucede, lo que haces al otro, a ti lo haces, somos uno en la diversidad e individualidad.

II.- Crisis medioambiental: habitamos y compartimos un lugar que nos acoge y sustenta, estamos obligados a cuidar el hogar común para existir, no destruirlo; es deber preservarlo, somos parte de él.

III.- Ante riesgos de desigualdad, control y exclusión por las innovaciones tecnológicas e inteligencia artificial, “cuarta revolución industrial”, para “evitar que la humanidad sea víctima de sus conquistas”, debemos: respetar la dignidad humana, transparencia, participación, inclusión y justicia.

El mensaje de la encíclica de León XIV ante el “riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto”, llama a los cristianos para que ésta “magnífica humanidad” encuentre en Jesucristo “el camino, la verdad y la vida”. Cito veinticuatro ideas esenciales:

1.- “Se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo”. (4).

2.- “Evitemos, … el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias (…/) es el riesgo de la deshumanización… Elijamos el “camino de Nehemías que pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro…”. (10).

3.- “El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa”. (15).

4.- “La comprensión de la verdad como un don que hay que compartir y no como una posesión que hay que reclamar …” (25).

5.- “La solidaridad se entiende como una corresponsabilidad concreta entre personas, pueblos y naciones, una forma de amistad o caridad política orientada hacia la “civilización del amor” …. (38).

6.- “Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios;”. (52).

7.- “La riqueza de las naciones depende cada vez más de conocimiento y tecnologías, cuando estos bienes quedan concentrados en las manos de unos pocos, …/…, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos, entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen”. (67).

8.- “La justicia nace y se realiza en la fraternidad” (No. 77); “la idea de justicia social ayuda a reconocer que las injusticias no nacen sólo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casa automáticamente”. (79). “Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades” (80).

9.- “Las inteligencias artificiales modernas están más cultivadas que construidas: los desarrolladores no diseñan directamente cada detalle, sino que crean una arquitectura sobre la cual la IA “crece” (98), “podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta “inteligencia” a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. …/… no juzgan el bien y el mal…” (99). “La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro”. (100).

10.- “Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas”. (105).

11.- “Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentista, que hoy ya no es solo militar sino económica y cognitiva…/… Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano.” (110).

12.- “Es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica.” (117).

13.- “El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa “con los pies en la tierra” dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa del ser humano es un don que puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero debe permanecer ordenada al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación.” …/… “dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder”. (129).

14.- “La desinformación no surge con la IA, pero encuentra hoy en ella un potente multiplicador. La posibilidad de manipular contenidos, imágenes y videos expone a los ciudadanos a perspectivas parciales o engañosas”. (132).

15.- “Quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad. Es un poder que debe ser continuamente iluminado por la búsqueda de la verdad y el respeto de la dignidad humana”. (136). “La omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobre estimulación,”. (139). “Educar en el uso de la IA implica, por tanto, educar para decidir cuándo y para qué no utilizarla”. (140).

16.- Desafíos: i) persisten desigualdades en acceso a la educación (144); ii) sistemas educativos tienen dificultades para actualizarse al ritmo de los cambios, la IA hace que planes de estudio queden rápidamente obsoletos (145); iii) puede surgir un sistema educativo carente de amor por la verdad, flujo incesante de información sustituye investigación, reflexión y discernimiento, se multiplica conocimiento fragmentario, es difícil captar la realidad en su conjunto, las personas saben muchas cosas pero tienen dificultad para “dar sentido a su vida” (146); iv) “necesidad de educar en la sobriedad y en el sentido de los límites en el reconocimiento del derecho del otro”, “educar en la libertad y en la responsabilidad”; “educar en el sentido de la trascendencia y del bien común” (147).

17.- “Es deseable que la tecnología libere al hombre de trabajos especialmente pesados, repetitivos o peligrosos y que ofrezca un apoyo inteligente a la actividad humana, pero la norma general debe seguir siendo la protección de los puestos de trabajo y del papel insustituible de la persona”. (152).

18.- “La riqueza mundial ha crecido en términos absolutos, pero su concentración en pocas manos ha aumentado y los desequilibrios se han acentuado” (161). “En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la “mano invisible” del mercado: la política tiene la tarea de orientar las dinámicas económicas-tecnológicas hacia el bien común, promoviendo el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación.” …/… “la prosperidad puede contribuir a construir y fortalecer la paz solo si es generalizada, inclusiva y sostenible”. (163).

19.- “Un riesgo adicional, … es el control social que la recopilación masiva de datos y el uso de sistemas algorítmicos hacen posible. Cuando cada gesto deja huellas –desplazamientos, compras, relaciones, preferencias- se crea un poder nuevo: el de perfilar, prever y orientar los comportamientos, a menudo sin que las personas tengan plena conciencia de ello”. (171).

20.- “Los acontecimientos del pasado no pueden juzgarse de forma ahistórica, como si todos los criterios que se han ido madurando con el tiempo hubieran estado siempre disponibles…, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud… Hubo que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal a la esclavitud… Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas… Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”. (176).

21.- “El colonialismo muestra en la actualidad un rostro inédito. No solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable” …/… “Es aquí donde se juega una de las cuestiones morales más urgentes de nuestro tiempo: transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio; devolver a los pueblos no solo los datos que los describen, sino también la posibilidad de decidir cómo se utilizarán, quien los utilizará y para quién. De lo contrario, la era digital no será postcolonial, sino colonial bajo otra forma”. (178).

22.- “En los tiempos que vivimos se está consolidando una cultura del poder, en la que la disponibilidad de medios y la capacidad de dominar tienden a dictar la agenda y los criterios de decisión, relegando el bien común de la humanidad a un segundo plano…” (188).

23.- “La paz no es un tema entre otros, sino una condición del bien común universal” (182); “La humanidad está cayendo en la cultura violenta del poder” (192), “nos acostumbran a la idea de que la violencia sea inevitable y solo deba optimizarse” (198), “la conflictividad exacerbada empuja hacia guerras asimétricas e híbridas, libradas también en el terreno económico, financiero e informático, con el uso de la desinformación y campañas que alimental el miedo para influir en la opinión pública”. (204).

24.- “Cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar el sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”. (213). “Hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta que las motiva” (214); “ejercitar el diálogo sincero”, “construir lazos de fraternidad” (220), “pasar de la “cultura de poder” a una auténtica “cultura de la negociación”, “conciencia de un destino común de los pueblos” (221); “la paz, ante todo, “proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente” (228). “Es necesario abandonar una visión del hombre individualista y técnica” (237). “Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos” (245).

 

TAGS
RELATED POSTS

LEAVE A COMMENT

FRANCISCO JAVIER BAUTISTA LARA
Managua, Nicaragua

Comparto referencias de mis libros y escritos diversos sobre seguridad, policía, literatura, asuntos sociales y económicos, como contribución a la sociedad. La primera versión de esta web fue obsequio de mi querido hijo Juan José Bautista De León en 2006. Él se anticipó a mí y partió el 1 de enero de 2016. Trataré de conservar con amor, y en su memoria, este espacio, porque fue parte de su dedicación profesional y muestra de afecto. Le agradezco su interés y apoyo en ayudarme a compartir.

Buscar