¿Canal por Panamá o por Nicaragua? Panamá no tiembla
“Nada parece tan verdadero que no puede parecer falso”.
Michel De Montaigne.
“No todo lo que parece es, no todo lo que es parece. Pero entre el ser y el parecer hay siempre un punto de entendimiento, Como si ser y parecer fuesen dos planos inclinados que convergen y se unen”.
José Saramago.
Nicaragua, riesgo de terremoto, Panamá no
En 1902 estaba en discusión en el Congreso de los Estados Unidos las dos rutas posibles para la construcción del canal interoceánico: Nicaragua y Panamá. La decisión
definitiva del Senado se tomó el 19 de junio de ese año (votación fue de 67 votos a favor y 6 en contra; TNYT, 20.06.2026, p 1 y 3), cuando, inesperadamente, fue presentado un sello postal de 1 centavo y otras denominaciones emitido por la República de Nicaragua en 1900 que mostraba al volcán Momotombo con una fumarola en la cúspide a orillas del lago. Se inscribió en inglés junto a la imagen lo siguiente: “Sello postal de la República de Nicaragua. Un testigo oficial de la actividad volcánica del istmo de Nicaragua. A causa del terremoto consecutivo por las erupciones
del volcán (que se ve humeando al fondo), la mayor parte del muelle (visible en primer plano) se hundió en el lago junto con una gran cantidad de sacos de café el 24 de marzo de 1902, a la 1:55 p.m. (Democracia de Managua); (véase también el New York Sun del 13 de junio de 1902).”. Según el registro oficial INETER (2026) las erupciones del Momotombo han sido quince en cinco siglos, la primera conocida fue en 1524 –año de fundación de León y Granada-, otras fueron en 1578, 1605-1606, 1736, 1764, 1849-1887 (8 erupciones), 1902 y 1905. El volcán tuvo actividad eruptiva moderada (VEI 2) en marzo de 1902.
Los promotores del proyecto en Panamá lograron con éxito visibilizar el peligro de las erupciones volcánicas que podría amenazar la obra a pesar que la distancia lineal entre el volcán Momotombo y la posible ruta estaría a más de 160 kilómetros al sur. La estampilla fue enviada por el ingeniero francés Philipee Bunau-Varilla al senador Hoyn Coit Spooner antes de la votación quien la compartió con sus colegas para sobredimensionar el riesgo en el cabildeo en el Congreso. La Cámara de Representantes ratificó laEnmienda Spooner el 28 de junio convirtiéndola en ley federal. Ella autorizaba al presidente Theodoro Roosevelt a adquirir los activos de la fracasada compañía francesa Compagnie Nouvelle du Canal de Panamá para construir el canal interoceánico.
También era reciente la erupción del Monte Pelée en Martinica, Antillas Menores, entre 2-8 de mayo que provocó 30 mil víctimas y la destrucción de Saint-Pierre, por lo que el asunto de los volcanes tenía gran sensibilidad en la opinión pública. Los interesados en la ruta por Panamá exacerbaron la percepción de riesgo de Nicaragua entre los tomadores de la decisión política, a pesar que parecía que gozaba de mayor simpatía. Insinuaron que el istmo panameño, parte de Colombia, carecía de amenaza de terremotos, lo que fue creído.
La necesidad urgente de la comunicación interoceánica, considerada estratégica por la cúpula política, económica y militar de los Estados Unidos, activó todos los esfuerzos para alcanzar dicho objetivo. Estados Unidos acordó en noviembre de 1901 con Gran Bretaña el tratado Hay – Pauncefote para construir de manera exclusiva el Canal y superar la limitación del Cleyton Bulwer de 1850. Al mes siguiente suscribió con el gobierno de Nicaragua el Tratado Sánchez-Merry en el que el país centroamericano arrendará a perpetuidad a los Estados Unidos el derecho de construir, poseer y explotar un Canal para buques a través del territorio de Nicaragua. Así tendría asegurada la ruta por Nicaragua en espera de la aprobación final en el Congreso.
Parte del debate en las cúpulas estadounidenses en la última década del siglo XIX era si dicho proyecto debía ser impulsado por inversionistas privados norteamericanos o asumido de manera directa por el Gobierno de los EE.UU. por su importancia estratégica. En el segundo caso, el país en donde se construiría estaba obligado a ceder soberanía, en el primero sería relativo, una especie de acuerdo comercial que, aunque tuviera la protección de los Estados Unidos, las partes actuaban mediante contratos entre particulares. En los últimos años del siglo XIX se exacerbó la discusión en el gobierno y en el congreso estadounidense por las rutas navales y canaleras exacerbadas por la Guerra Hispano-Norteamericana (1898), era impostergable construir el canal, los franceses habían fracasado en Panamá (1889), los británicos desistieron de aumentar su incidencia en América dejándole a su antigua colonia el control continental, la crisis financiera impidió a la compañía norteamericana de Menocal continuar (1893), por lo que el presidente McKinley creó la Comisión del Canal a cargo de John Walker quien presentó el informe en 1899 sugiriendo la ruta de Nicaragua.
Surgió en Estados Unidos otro consorcio de capital privado, la Interoceanic Canal Company representada por Eyre y Cragin, que obtuvo en octubre de 1898 una promesa de contrato para la construcción del Canal y que el gobierno de Nicaragua concedería en el caso que se rescindiera la contrata con Menocal por incumplimiento. El presidente Zelaya estaba bajo la presión de los intereses de los dos consorcios privados norteamericanos, la Maritime Canal Company, según el acuerdo de 1880 próximo a vencerse, y la reciente compañía que gestionaba quedarse con la concesión. El Congreso norteamericano, ante tal circunstancia, aprobó en febrero de 1899 la Ley Morgan o Ley del Canal en la que otorgaba su “bendición” o “carta de privilegio” a la Maritime Canal Company, promovida por el general de brigada (del Ejército de los Estados Confederados) y senador por Alabama John Tyler Morgan, político y militar sureño, defensor de la segregación racial, de la superioridad anglosajona y del expansionismo estadounidense, el más ferviente promotor del Canal de Nicaragua, por lo que el público norteamericano lo llamaba “Canal Morgan”.
La ruta aprobada en 1902 requería forzar la separación de Panamá de Colombia para asegurar la posesión efectiva, por lo que, lograda la independencia en noviembre de 1903, la recién creada república firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla con Estados Unidos con el que otorgó control, derechos y privilegios exclusivos sobre la Zona del Canal. En mayo de 1904 iniciaron las obras que concluyeron en 1914 efectuándose el paso del primer barco estadounidense SS Ancón el 15 de agosto. Ante el fracaso francés en Panamá, el gobierno de los Estados Unidos, conforme la Enmienda Spooner, compró la empresa y desarrolló el proyecto inconcluso, sin la traba del acuerdo con los ingleses, y después, el mismo año que fue inaugurado, impuso a Nicaragua bajo la ocupación militar norteamericana desde 1912, el Tratado Chamorro-Bryan (1914) para evitar que otra potencia la construyera en la ruta alternativa inicialmente descartada. Estados Unidos había superado a sus competidores europeos, estaba confirmando su capacidad expansionista, forzó y aprovechó las circunstancias para imponer su dominio continental al iniciar el siglo XX. Después de 85 años de usufructo y control total norteamericano sobre el Canal de Panamá, el 31 de diciembre de 1999, conforme los Tratados Torrijos-Carter del 7 de septiembre de 1977, Estados Unidos traspasó la soberanía y administración del Canal a la República de Panamá.
Hubo otros factores que inclinaron la decisión a favor de Panamá, entre ellos la urgencia geoestratégica y los de naturaleza política. Mientras Nicaragua era país soberano con gobierno liberal nacionalista, con cuyo presidente Estados Unidos tenía buenas relaciones (hasta que se deterioraron cuando buscó opciones en Europa y Japón para el proyecto interoceánico), Panamá era departamento de la República de Colombia, el país estaba en conflictos internos y había en el istmo inquietudes independentistas que EE.UU. vio la oportunidad de empujarlas y aprovechar la fragilidad de la nueva república para establecer sin oposición un tratado canalero ajustado a sus intereses. La experiencia reciente a replicar fue la de Cuba en 1901 impusieron la ocupación militar (Enmienda Platt) y el 20 de mayo de 1902 se proclamó la República de Cuba bajo protectorado norteamericano.
Sismos en Panamá
En la discusión de junio de 1902 fueron obviados o no lograron influir en la decisión de los actores políticos dos antecedentes sísmicos de Panamá. El 2 de mayo de 1621 un fuerte sismo de 6.9 Richter había destruido parcialmente la antigua ciudad de Panamá (Panamá la Vieja, cinco mil habitantes), tuvo como epicentro la falla sísmica Pedro Miguel que corre debajo del actual Canal de Panamá y cerca de la capital. El terremoto más fuerte conocido en la historia del Istmo centroamericano, frente a la costa de Guna Yala (antes San Blas), costa Caribe, ocurrió el 7 de septiembre de 1882, de magnitud 7.7 – 7.9, fue provocado por subducción de las placas tectónicas en el mar Caribe que generó un tsunami que arrasó el archipiélago de San Blas y las comunidades costeras, se estimó que hubo 250 víctimas, dañó la vía férrea transitmica (inaugurada en 1855), edificaciones históricas como la catedral Metropolitana y el edificio del Cabildo, así como parte de las obras del Canal de la Compañía Universal del Canal Interoceánico, a cargo del diplomático y empresario francés Ferdinand de Lesseps lo que obligó a suspender temporalmente las labores y supuso un fuerte revés financiero y logístico para el proyecto iniciado en 1881 y que finalmente fracasó en 1889 por diversas razones técnicas, financieras y sanitarias. Dos de los cinco sismos de mayor intensidad en Centroamérica en los últimos dos siglos ocurrieron en Panamá (1882, 2026), los otros fueron en Costa Rica (1991 y 2012) y Guatemala (1976)
Hasta antes de 1911 erróneamente se creía que la amenaza de terremotos estaba vinculada a la presencia de volcanes. El gran sismo ocurrido en San Francisco el 18 de abril de 1906 (magnitud 7.9 Richter) no mostró ninguna relación volcánica, pero dejó una enorme ruptura en la superficie a lo largo de la falla de San Andrés. El fenómeno llevó a profundizar el estudio de la sismología moderna. El geofísico estadounidense Harry Fieldeing Reid (1859 – 1944), tras analizar mediciones geodésicas previas y posteriores al evento de 1906 publicó en 1911 sus conclusiones y demostró que la corteza terrestre acumula energía elástica que de forma gradual se libera mediante movimientos tectónicos, formuló la teoría del rebote elástico que relaciona las fallas con los terremotos. Se ha comprobado que más del 90% de los sismos y los más peligrosos que ocurren en el mundo son producto del choque, separación o deslizamiento de las placas tectónicas, que las zonas de fricción o fallas geológicas acumulan tensión elástica hasta que las rocas se rompen y liberan ondas sísmicas. Se sabe que no más del 10% de los sismos, de menor magnitud, alcance focalizado y superficial, ocurren por el movimiento de magma en el subsuelo y el fraccionamiento de rocas dentro de los volcanes.
El territorio panameño está sobre la “microplaca de Panamá” que recibe presión de los movimientos de las placas tectónicas que la rodean: Cocos, Nazca, Sudamericana y Caribe. En Panamá hay tres volcanes activos que no se encuentran en estado de erupción violenta ni con expulsión de lava, registran manifestaciones de aguas termales y ruidos de fondo. La actividad volcánica del país durante los últimos cinco siglos ha sido baja registrándose solo erupciones menores, de baja magnitud y sin daños relevantes. La magnitud del reciente terremoto de origen tectónico de Panamá (epicentro en la península de Azuero, provincia de Veragua), del 9 de octubre, era de magnitud superior a los de Colombia (10.08, Richter 7.4) y Venezuela (24.06, Richter 7.2 y 7.5) en 2026, causó mucho menos daño material y humano por las características del suceso geológico más que por las acciones humanas como los modelos constructivos. El fuerte sismo cuyo epicentro estuvo a unos 200 kilómetros de la ciudad de Panamá no afectó la infraestructura de la capital, del aeropuerto internacional, los puertos principales ni del Canal, solo interrumpió de manera temporal las labores y la vida cotidiana, provocó afectaciones menores que no impidieron la pronta continuidad de las operaciones. Según diversos especialistas, tres factores geológicos actuaron a favor de Panamá en el evento de octubre de 2026: i) el epicentro estuvo en una zona rural y poco poblada, ii) sucedió a poca profundidad de la superficie por lo que el impacto más fuerte ocurrió en el foco de 40 kilómetros y, en la distancia de 200 kilómetros (donde se encuentra la capital y el canal) la fuerza llegó diluida y, iii) no hubo réplica fuerte inmediata, fueron de menor intensidad y separadas en el tiempo. 
Del Canal a la dependencia, a la intervención, a la rebeldía: La decisión de construir el Canal por Panamá en 1902 fue motivada por la percepción de riesgo de erupción volcánica en Nicaragua, empujó a la separación del istmo de Colombia y a la creación de la nueva república, condicionó la historia de dependencia de Nicaragua y Panamá durante la mayor parte del siglo XX. Convirtió a Panamá en “enclave”, llevó a la intervención militar de Nicaragua (1912-33) y al Tratado Chamorro-Bryan para impedir que otra potencia construyera el canal a 500 millas de Panamá, engendró a la Guardia Nacional y a la Dictadura Somocista, en consecuencia, exacerbó la rebeldía patriótica, popular y antiimperialista por la independencia y la defensa de la soberanía de Zeledón y Sandino que desembocó en la Revolución Popular Sandinista de julio de 1979.
Fuentes:
- Bautista Lara, Francisco Javier. (2026). Hechos fundacionales. De la “República de los indios” a la “República soberana”.
- The New York Times, U.S.A, ediciones: No. 16366, viernes 20 de junio 1902 y No. 16367, sábado 21 de junio de 1902.
- Agradecimiento al filatelista Rodolfo Caldera Mejía, Proyecto Nicarao, por imágenes de sellos postales.


